Seguramente alguna vez has pasado a fuera la catedral de la Ciudad de México, ubicada en el zòcalo, mejor conocido como Plancha de la Constitución, pero por dentro guarda muchos tesoros ancestrales. Tengas preferencias religiosas o no, tienes que visitar el espacio llamado “El Coro”, que se encuentra al interior de esta catedral, el cual es una obra de arte en sí misma.

El coro de una Catedral es el sitio donde los canónigos, clérigos y músicos se reúnen a cantar las alabanzas a Dios; por lo tanto, es la réplica terrena del lugar que ocupan los ángeles músicos y cantores en el cielo.

En la Catedral de la Ciudad de México, este espacio no es la excepción, algunos de sus elementos   tienen más de 4 siglos, sin embargo,  a lo largo del tiempo se han modificado, e incluso un incendio destruyó casi toda la sillería realizada desde el siglo XVI para el máximo templo de la Nueva España.

El primer Coro de la Catedral se fabricó en 1561 por el carpintero Mateo Paredes. La segunda, de 1585, se encargó al escultor Juan Montaño y al ensamblador Adrián Súster, quien la trasladó al templo actual entre 1601 y 1602. Esta sillería fue sustituida por la que realizó el escultor Juan de Rojas de 1695 a 1697, la cual permaneció en la Catedral hasta el 17 de enero de 1967, cuando un incendio consumiógran parte de este espacio.

Aún hoy se puede ver uno de los arcángeles con el tizne de aquel incendio que destruyó prácticamente esa zona de la catedral y tuvo que ser reconstruida, aún así, todavía se puede admirar los órganos que también fueron dañados. Estos monumentales instrumentos  fueron realizados en diferentes épocas: el del lado oriente fue fabricado en España por Jorge Sesma en 1688 e instalado en la Catedral de México en 1695. El del lado poniente fue realizado por José Nasarre en 1735. Su restauración se inició en 1977 y se concluyó en 1986.

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México enriquece los valores patrimoniales del conjunto del Centro Histórico de nuestra ciudad capital. Este como casi todos sabemos tuvo el privilegio de ser incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO junto con la zona chinampera de Xochimilco por sus valores universales excepcionales representativos del origen y florecimiento de la cultura mexicana.

En tu estancia en el Centro Histórico no olvides visitar este  templo mariano.