Esta semana se cumple el primer siglo luctuoso del reconocido poeta Ramón López Velarde. El gobierno de la República  realizará una serie de eventos para recordar a este prolífico personaje entre las que se encuentran la exposición 100 años sin Ramón López Velarde que se inauguró  en la Galería Abierta Gandhi de las Rejas del Bosque de Chapultepec, frente al Museo Tamayo.

La exhibición reúne en 62 láminas de gran formato algunas fotografías de época acompañadas por diversos carteles alusivos al aniversario luctuoso del poeta nacionalista, considerado el precursor de la modernidad literaria mexicana.

Al recorrer la muestra, el público podrá conocer parte de la obra literaria de López Velarde, como los poemas “Hermana, hazme llorar…”, de su primer libro, La sangre devota (1916); “Que sea para bien…”, de su segundo poemario, Zozobra (1919), y “El sueño de los guantes negros”, de su tercera publicación, El son del corazón (1932), que dejó inédito.

En la muestra resaltan detalles de su obra más conocida: “La suave patria”, poema publicado de manera póstuma el primero de julio de 1921. Con ello, el autor conmemoró el primer centenario de la Independencia.

La exposición 100 años sin Ramón López Velarde permanecerá hasta el 11 de julio.

Como parte del homenaje al escritor zacatecano, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México organizó diversas actividades, entre charlas conferencias, lecturas de su poesía, conciertos y un recorrido histórico para reconocer el legado del poeta, cuyos restos descansan en el Rotonda de las Personas Ilustres.

También se develó el billete conmemorativo de la Lotería Nacional de Asistencia Pública correspondiente al Sorteo Zodiaco del próximo 20 de junio de 2021, dedicado al centenario luctuoso del poeta modernista.

López Velarde falleció el 19 de junio de 1921. El autor del poema “La suave patria” nació el 15 de junio de 1888 en Jerez de García Salinas, Zacatecas.

La afición de López Velarde por el conocimiento se manifestó desde muy temprana edad. En 1894 ingresó a la escuela Morelos de Jerez, y destacó con sus composiciones escolares y sus calificaciones. En 1898, la familia se mudó a la ciudad de Aguascalientes, por el trabajo de su padre. En 1901, incorporó al Seminario Conciliar y Tridentino de Nuestra Señora de Guadalupe, donde permaneció un año.