Chilangolandia, el Defectuoso, Tenochtitlan, la Ciudad de los Palacios o como quiera que sea que se le nombre, la Ciudad de México, es una de los lugares  con más historia y con mayor concentración poblacional desde tiempos de su fundación  con  los Mexicas.

A lo largo del tiempo la Ciudad de México ha sufrido diversas transformaciones y está llena de anécdotas históricas, a continuación recopilamos tres datos interesantes de la capirucha.

El verdadero Zócalo

En el 2017, Antropólogos del INAH encontraron un basamento circular que presuntamente fue el verdadero zócalo mandado a construir en  1843 por Antonio López de Santa Anna. Este personaje quería construir un monumento a la Independencia en la Plaza Mayor (hoy Plaza de la Constitución) de la Ciudad de México, pero el país estaba endeudado y el proyecto nunca se hizo realidad.

Lo único que se levantó fue un zócalo: una plataforma circular con solo ocho metros de diámetro. Esta pequeña estructura le dio el nombre a la explanada que en el presente conocemos, de  más de 20 mil metros cuadrados. Entre 1875 y 1914, el Zócalo estuvo adornado con un kiosco traído de Francia, el cual finalmente fue donado al pueblo de Huejutla, en el estado de Hidalgo.

Foto cortesía Excelsior

La Alameda Central

Trazada en 1592, la Alameda Central es el parque más antiguo de Latinoamérica. Patricia López Sánchez, investigadora del INAH, describe que, a principios de 1900, era un lugar favorito para “ligar”. Existía la costumbre de caminar alrededor de un kiosco, las mujeres en un sentido y los hombres en otro, para encontrar potenciales parejas. Además, las mujeres siempre debían ir acompañadas.

Desde hace 428 años esta alameda es parte del paisaje urbano de la Ciudad de México. La fundación tuvo en un principio orígenes humildes, cuando comenzaba el trazado del centro de la Ciudad y el virrey Luis de Velasco comprendió la importancia de dar a los pobladores de la capital de la Nueva España un lugar que al mismo tiempo fuera para «salida y recreación de los vecinos», sirviera de punto de encuentro de una sociedad que gustaba cada vez más lucir y ser reconocida en sus diferencias.

El nombre de Alameda, dio lugar debido a la gran cantidad de Álamos que se sembraron al límite de las actuales avenidas Hidalgo y Juárez que más tarde se sustituyeron por sauces y fresnos. Después de una periodo de decadencia y descuido. Felipe V solicitó que se construyeran varias fuentes así como la siembra de nuevos árboles.

Durante el Segundo Imperio, la Alameda fue uno de los lugares favoritos de la emperatriz Carlota, esposa del emperador de México Maximiliano de Habsburgo.

La emperatriz mando sembrar gran cantidad de rosas y donó la fuente de “Venus conducida por céfiros” obra del escultor Mathurin Moreau.

Manzanares, en la Merced

Manzanares 25, en el barrio La Merced, es la casa más antigua de CDMX. Data del siglo XVI y perteneció a una familia indígena que siguió viviendo en la ciudad tras la Conquista, de acuerdo con el INAH. Es la única vivienda que sobrevive de esa época y conserva características de la tradición mesoamericana (15 cuartos alrededor de un patio) y elementos españoles como los marcos de cantera. Hoy en día es una casa de cultura.

El Palacio de Virreyes

Durante más de 200 años, el espacio que ahora ocupa Palacio Nacional fue el Palacio de los Virreyes de la Nueva España. Antes de la Conquista era el hogar de Moctezuma II y Hernán Cortés se lo adjudicó, pero su heredero lo vendió a la corona española.

En los siglos XVI y XVII, el Palacio Virreinal fue escenario de las aspiraciones y estilo de vida de la aristocracia novohispana. Bailes, banquetes, funciones de teatro y fastos reales se vivían puertas adentro. A repique de campanas, el jolgorio continuaba en plazas, calles e iglesias de la ciudad. Sin embargo, el Palacio era también símbolo del despotismo y blanco de motines populares, como el sufrido en 1692, cuya furia acabó con gran parte del edificio.

Acceso al inframundo

En la Primera Sección de Chapultepec, donde ahora está el Audiorama, se encuentra la Gruta de Cincalco, a la que no hay acceso. Según los mexicas, conducía hacia el Mictlán o el inframundo.

Actualmente, la cueva es iluminada hasta la actualidad con una veladora para ofrecer luz a los espíritus. Cincalco que significa “Casa de maíz”.