Este 17 de abril se conmemoraron los 326 años luctuosos de Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, mujer que vivió en el siglo XVII, poseedora de una de las mentes más brillantes no solo de América sino del mundo.

Mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, se ha dicho que fue la última poeta de los Siglos de Oro de la Literatura Española; escritora de poemas líricos, cortesanos, filosóficos, comedias teatrales, obras religiosas e incluso villancicos; estudiosa profunda de su lengua materna, la literatura de su tiempo y la clásica greco-romana; de la teología de la religión católica sobre la que reflexionó y expresó sus ideas, haciéndose acreedora a reprimendas de las autoridades eclesiásticas por su atrevimiento de invadir esferas propias de los hombres sabios y cultos.

Sor Juana Inés  vivió aquí en la Ciudad de  México, por lo que en las cercanías existen inmuebles que fueron propiedad de la décima musa y que ahora son lugares idóneos para conocer más a fondo la obra de este importante personaje

Ex convento de San Jerónimo

Este inmueble fundado como Convento de Nuestra Señora de la Expectación, fue un templo católico que perteneció a las monjas de la Orden de San Jerónimo de la Ciudad de México en la Nueva España y donde vivió gran parte de su vida Sor Juana Inés de la Cruz.

El convento, es una construcción que data de finales del siglo XVI y que se encuentra en el centro histórico de la Ciudad de México, a tan solo una cuadra de la estación de metro Isabel la Católica y a tres cuadras de la estación Pino Suárez.

Tras ser abandonado por varias décadas y de ser vecindad, un estacionamiento y locales comerciales,  el gobierno del ex presidente Luis Echeverría Álvarez lo expropió en 1971 y en  1979  fue restaurado por José López Portillo, declarándolo oficialmente patrimonio nacional y más tarde por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad.

La Universidad del Claustro de Sor Juana lo adquirió posteriormente y a la fecha ahí se encuentra este centro educativo, sin embargo el convento se encuentra abierto para quien lo quiera visitar. La Universidad aún conserva los retablos barrocos, y pinturas relativas a Sor Juana Inés de la Cruz que son parte de las bellezas que pueden disfrutar alumnos, alumnas y visitantes del lugar.

De acuerdo con la Universidad Claustro de Sor Juana,  la biblioteca ocupa el rincón del ex convento de San Jerónimo donde alguna vez vivió Isabel de Barrios, hija del conquistador español Andrés de Barrios, quien patrocinó el establecimiento del monasterio

Además el Patio de la Fundación se llama así porque fue el espacio donde se estableció inicialmente el convento de San Jerónimo, cuya construcción inició en 1585. Cuenta con una fuente al centro y con columnas que proporcionan un ambiente cálido, donde se llevan a cabo presentaciones de libros, mesas redondas y conversatorios.

Los trabajos de excavación dirigidos por el antropólogo físico Arturo Romano Pacheco, en colaboración con la doctora Teresa Jaen dieron como resultado el espléndido descubrimiento de los restos de Sor Juan Inés de la Cruz, el 25 de noviembre de 1978 en este  ex convento. Y los asistentes pueden ver aún los restos que pertenecieron a  la “Décima Musa” en el Sotocoro, que es uno de los espacios más significativos de la universidad pues en 2015 se encontraron los restos óseos que de acuerdo a exámenes antropológicos coinciden que pertenecieron a  la “décima musa” y si acude el lugar se pueden recorrer. Este espacio está acondicionado con sistemas acústicos y de iluminación que permiten realizar conferencias, lecturas, exposiciones, coloquios. El Sotocoro tiene capacidad para 90 personas.

Casa de Sor Juana Inés de la Cruz, Nepantla Estado de México

Muy cerca de la Ciudad de México, para ser exactos en Ameca Meca, se encuentra la casa de descanso de Sor Juana Inés de la Cruz.

Está ubicado en el sitio donde nació Sor Juana Inés de la Cruz en 1651, que era una casa de labranza rentada por su abuelo Pedro Ramírez de Santillana a los padres dominicos en Nepantla. Para el siglo XIX, los restos de la construcción eran unos cuantos muros; en la década de los cuarenta del siglo XX, las ruinas consistían en un muro y algunas piedras.

Ante tal situación, el gobierno del Estado de México mandó construir un espacio con techo de vidrio sobre las ruinas. En la década de los cincuenta se colocó frente a los restos de la casa un busto de bronce del escultor Joaquín Arias con la imagen de la monja. Entre los años 1969 y 1975 continuaron las labores de preservación de la casa. Al mismo tiempo, el sorjuanista Justo Sierra apoyó las obras, mandando colocar una cantera rosa con la frase: En este sitio se encontraba la casa en que nació el 12 de noviembre de 1651 la Décima Musa Sor Juana Inés de la Cruz.

También se construyó un teatro al aire libre, una biblioteca y una cafetería. En el exterior de la casa, en una de las esquinas, se colocó otra escultura de cuerpo completo obra de Luis Rosso. En el interior se incrustaron azulejos de talavera con los mejores versos de Sor Juana y una reproducción de su retrato, obra de Miguel Cabrera. De 1975 a 1981 inició la delimitación geográfica del predio con bardas y rejas. En ese tiempo se colocaron tres esculturas: Sor Juana de niña, Sor Juana de adolescente y Sor Juana de adulta, obras de Gastón González.

En 1994, el gobierno del Estado de México, en coordinación con el Instituto Mexiquense de Cultura, reconstruyó el recinto; la obra estuvo a cargo del arquitecto Abraham Zabludovsky. El 17 de abril de 1995 fue inaugurado como Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz. Su acervo se compone de 177 piezas alrededor del tema sorjuaniano. Cuenta con cuatro salas permanentes y tres temporales, auditorio, biblioteca, hemeroteca, videoteca, ludoteca, juegos infantiles, sala de danza y librería.

El legado de la décima musa sigue presente y pues puedes visitar estos emblemáticos lugares  que te recordaran este ya conocido lema «Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?

fotos Universidad del Claustro