Al norte de la Ciudad de México, se ubica la alcaldía Gustavo A. Madero. Existen evidencias que aseguran que la zona de la zona fue poblada alrededor del año 1000 a.C. Se han hallado restos que podrían indicar que una comunidad agrícola habitaba el territorio. En lo más alto del cerro del Tepeyac, en lo que solía ser la costa del lago de Texcoco, habitaba un pueblo de indígenas nahuas. Durante la época prehispánica, esta comunidad se encargaba de proteger la entrada a la calzada del Tepeyac, pues se trataba de un camino que daba acceso a Tlatelolco y Tenochtitlán a través del agua.

La característica principal del lugar era la aridez. El cerro estaba repleto de maleza, sin embargo, los indígenas lo creyeron ideal para adorar a la diosa mexica Chalchihuitlicue, Matlalcueye o Tonantzin. Se trataba solamente de una deidad, a quien los mexicas reconocían como la madre de todos los dioses. La fiesta de Tonantzin era una muy importante para su cultura. No se sabe con certeza cuándo o cada cuánto se celebraba esta festividad, pero se cree que personas de otras zonas viajaban largas distancias para ser parte de ella.

Pero cuando los españoles llegan al territorio azteca y toman la ciudad de Tenochtitlán, el capitán Gonzalo de Sandoval acampa con su ejército en el cerro del Tepeyac, bautizando el área como «Tepeaquilla». El 09 de Diciembre es marcado por el día en que la Virgen de Guadalupe se apareció por primera vez a Juan Diego en 1531, suceso que da inicio a la mística y a la historia mágica del Tepeyac.

La Villa de Guadalupe fue clave en la historia política de nuestro país, pues fue en la sacristía de la basílica donde se firmaron los tratados de paz entre México y Estados Unidos el 2 de febrero de 1848.

Actualmente, la celebración de la Virgen de Guadalupe tiene reconocimiento a nivel mundial y se lleva a cabo cada 12 de diciembre en todos los rincones del país. Es sin duda uno de los símbolos más emblemáticos de la cultura mexicana.