Cualquier chilango que se precie de serlo ha acudido al Mercado de la Merced, donde comerciantes, marchantas, marchantes, y visitantes pueden deleitarse con una gran variedad de colores y sabores.

Ubicado al oriente del Centro Histórico, se encuentra este famoso mercado que tomó su nombre del barrio de la Merced, que a su vez fue nombrado así después de que se estableciera el monasterio de Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los Cautivos en 1594, que era llamado coloquialmente el Convento de la Merced.

Cuando fue derribada gran parte del convento en el año de 1862, se formó una plazuela en la que se instalaron puestos semifijos. Este fue el primer antecedente del legendario Mercado de la Merced, el cual funcionó como un mercado al aire libre.

En 1879 el ingeniero Antonio Torres Torrija presentó un proyecto que dio pie a un mercado funcional, con el tamaño suficiente para dar cabida a todos los comerciantes. Esta edificación vio llegar su fin en la década de los cincuenta del siglo pasado, época en la cual fue demolido.

El 29 de septiembre de 1957 fue inaugurado el nuevo edificio del Mercado de la Merced, por el entonces presidente Adolfo Ruíz Cortines. La  obra fue realizada por el arquitecto Enrique del Moral.

Este mercado ha sufrido varios incendios, motivo por el cual sus naves han tenido que ser reconstruidas en más de una ocasión, pero este mercado, sobrevive gracias a sus visitantes, quienes pueden conseguir desde cosas para  fiestas, dulces, ropa, comida, flores, entre otras cosas.

Es uno de los tres grandes mercados de la capital junto con el Mercado de Jamaica y el Mercado de Sonora, así es que si no lo conoces  vale la pena darte una vuelta para conocer su bullicio e infinidad de productos ¡Bara, Bara, Bara!

MMT